Como si siete años no fuesen nada. Santi Cazorla es el mismo de siempre, de regreso a su casa, el Villarreal, que le ha acogido para que el asturiano, a sus 33 años, recupere la felicidad que le produce ser futbolista. Con mucho sacrificio y superando dos años de operaciones, dolor y dudas, ha vuelto al fútbol. Su hijo Enzo le quería ver de nuevo en los terrenos de juego.
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