España está en Las Palmas, pero juega en Londres. Así es el enredo en el que se ha metido la selección de Luis Enrique, que se enfrenta a una encrucijada. Por un lado debe tramitar el engorro de un partido para la nada contra Bosnia (20.45, La 1). Por otra parte, vive a expensas de un empate entre ingleses y croatas en Wembley (15.00, Telecinco) que la embarque en la final a cuatro de la Liga de las Naciones del próximo mes de junio. Cuatro horas separarán el resultado definitivo en el templo londinense del bolo entre españoles y bosnios en Gran Canaria, deprimente para los primeros si el equipo está fulminado por el marcador ajeno.
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