Son varias las señales que evidencian la efervescencia que vive el fútbol femenino español. El 25 de agosto, 734.000 espectadores (un 8,8% de la cuota de pantalla) vieron por televisión la final que la selección española perdió ante Japón en el Mundial sub-20. Diez días más tarde, la absoluta ganaba ante Serbia su último partido de clasificación para el Mundial de Francia del próximo verano. Con ocho victorias en ocho duelos, es la única selección europea con tan excelsa hoja de servicios. Al partido, celebrado en Las Gaunas, asistieron 7.727 personas, récord en un choque de la selección. El crecimiento queda patente en el incremento de las licencias, que casi se han duplicado en ocho años: de 22.000 a 40.000.
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