La imagen es elocuente, por su fuerza, sobre todo por su simbología. Es un dibujo, en blanco y negro, en el que hay un niño en el centro y a su alrededor, en círculo, aparecen unas manos, algunas le ofrecen coches, dinero y casas, otras parecen estar pidiéndolo algo. Mientras que la mayoría de los futbolistas profesionales eligen para su avatar del WhatsApp una foto de sus hijos o de ellos en una acción de juego, Dele Alli (Milton Keynes, 22 años), mediapunta del Tottenham y de Inglaterra, elige el dibujo del niño rodeado por demonios y vividores. “He pensado mucho en esa foto, sugiere que necesita estar rodeado de las personas adecuadas”, reflexiona Mauricio Pochettino, técnico de los Spurs, en su libro Un nuevo mundo.Su talento necesita contención, lo sabe Pochettino, lo sabe el propio Dele Alli. Su caso no es extraño en el fútbol; pero sí en un niño criado en Milton Keynes.
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