Dani Pedrosa acabó con una sonrisa de oreja a oreja en un día de incontables caídas y disgustos, con un montón de pilotos, la mayoría, contrariados por el desconcertante rendimiento de los neumáticos. Montmeló siempre ha sido un circuito especialmente complicado para las gomas; esta vez, más que nunca.
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