En una época en la que la juventud prima por encima de casi cualquier otro parámetro, Stoffel Vandoorne (Bélgica, 25 años) debía ser la respuesta de McLaren al hallazgo que Red Bull hizo con Max Verstappen (19 años). Sin embargo, la puesta en escena en la Fórmula 1 del piloto belga no ha sido ni mucho menos tan refulgente como la irrupción del holandés, primero al volante de un Toro Rosso y poco después ya en un Red Bull. Nadie se atreve a dudar del talento de Vandoorne, capaz de ganar cualquier campeonato formativo (Fórmula Renault 2.0 y la GP2) con total autoridad; un diamante deseado por las grandes escuderías que, sin embargo, en la que es su primera temporada completa en el Mundial de F1 está pasándolas canutas. Y, más aún, cuando es comparado con el ocupante del otro lado del garaje.
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