Dueño de la ilusión de un país lastimado, Samuel Sosa sabía que en la pierna izquierda guardaba la última esperanza de la sub 20 de Venezuela. Lo presentía también el entrenador Rafael Dudamel (Venezuela, 44 años) y su impulso se convirtió en grito: “¡Peñaranda no! ¡No! ¡Que patee Sosa!”. La orden la recibió Yangel Herrera, uno de los únicos cinco jugadores de esta Vinotinto juvenil que juega fuera del país (lo hace en el New York City) y el joven jugador del Málaga debió soltar el balón contra su voluntad. Iban 89 minutos de partido y el equipo perdía 1-0 ante Uruguay, pero Sosa acarició furiosamente el balón y lo colgó del ángulo. Después, los penaltis. Y los libros de historia.
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