mardi 9 mai 2017

El malentendido

Uno se hace aficionado de un equipo cuando aún no ha alcanzado la edad de la razón. Por eso, cada vez que se relaciona con ese equipo regresa a la primera infancia, a lo irracional. De ahí, que sea imposible una cierta madurez al tratar asuntos referidos a tu equipo. Se inventó la prensa deportiva para tratar del juego y la competición desde una visión profesional y analítica que compensara el terreno de las pasiones. Pero, como sucede con casi todos los artilugios a su servicio, el hombre acaba por deformarlos a su antojo y capricho hasta conseguir que no sirvan para lo que fueron concebidos. Es una especie de proceso de domesticación agravado por la dictadura del consumo, cuya regla de oro es que el cliente siempre tiene la razón, como se decía en los comercios, aunque no tenga la razón. Así, el comentario deportivo, salvo valientes excepciones, ha abandonado análisis y moderación por un esforzado y a veces histérico ejercicio para reforzarlas y extremarlas.

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