El 3 de enero se jugó en el Buesa Arena de Vitoria el penúltimo Baskonia-Real Madrid disputado hasta la fecha y también el penúltimo partido de Pablo Prigioni en la Liga española. A cuatro meses de cumplir los 40 años, el base argentino entendió pocos días después que había llegado el momento de dejarlo. “Podía ser cualquier día y lo sentí en el último entrenamiento. Crecí alcanzando lo que estaba cerca, día a día, dando pasos cortos pero siempre hacia adelante. Ni soñé a largo plazo ni miré para atrás”, repasa uno de los iconos de la generación doradaantes de la semifinal de Copa que medirá al equipo de su vida y al Madrid, cuya camiseta vistió en dos de sus 23 años de carrera.
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