Marcus Eriksson obró el prodigio, liberó de sus fantasmas y tribulaciones al Barcelona y encarriló el triunfo ante un Unicaja petrificado en la segunda parte. La victoria que tanto necesitaba este Barcelona tan angustiado por sus desatinos y desventuras de esta temporada le sitúa en las semifinales de la Copa, en las que hoy se enfrentará al Valencia Basket.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2m59mdc
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire