La semifinal mide el valor de dos plantillas tremendas, con la amplitud suficiente como para encontrar a lo largo del partido a los jugadores que vayan a ser determinantes. Llull y Larkin acaparan los focos y son los que están llamados a asumir el liderazgo, pero hay piezas que no aparecieron en los duelos de cuartos y sí pueden tener la llave de la final. Pienso en Rudy, que tiende a responder muy bien después de un mal partido, y también en Bargnani, que a pesar de lo irregular de su temporada es capaz de meter 20 puntos con relativa sencillez si el rival le concede espacios. Son jugadores que vienen de mil batallas y no se dejan impresionar por venir de un día malo o una secuencia difícil. Saben responder cuando la ocasión así lo exige y conocen los resortes para levantarse y sentenciar.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2lsdvej
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire