Los últimos rayos de luz que entrarán por una ventana, ya sin cristal, de la antigua residencia Blume, descubren un balón desinflado, cuyo cuero deshilachado imprime algunos polvorientos pelos sobre su propia circunferencia. No queda mucho más en la casa que desde 1975 hasta 2007 albergó a deportistas españoles de alto rendimiento. Será demolida en los próximos días, y con ella se convertirán en polvo 20 años de historias y vivencias de deportistas que lo dejaron todo para competir al máximo nivel. Varios de ellos fueron olímpicos y pasaron allí su vida entera.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2blCbSI
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire