A mediados de abril, cuando el número de positivos por meldonium había sobrepasado los tres centenares, las autoridades antidopaje se dieron cuenta de que la broma había ido demasiado lejos y comenzaron a recular. Los deportistas rusos y de otras repúblicas exsoviéticas, los países en los que el medicamento se vende y consume con el nombre comercial de Mildronate, suspiraron aliviados. Las víctimas de la opereta, como la tenista Maria Sharapova, pueden maldecir en vano.
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