Javier Gómez Noya tiene 32 años, cinco títulos mundiales, una novia triatleta neozelandesa y una biografía (A pulso,Editorial Roca) que le han escrito Paulo Alonso y Antón Bruquetas. El mejor triatleta de la década tiene un pasado de pelea contra el Consejo Superior de Deportes (CSD), que le negaba la licencia para competir a causa de un problema cardiaco, una batalla ganada, y también una esperanza, ganar el oro en los Juegos de Río 2016 para superar la plata de Londres 2012.
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