Brasil cumplió el guion. La principal preocupación de la escudería Mercedes en este penúltimo gran premio era conseguir que Nico Rosberg se asegurara el subcampeonato mundial. Le llevaba 21 puntos de ventaja al alemán Sebastian Vettel y solo ganando se aseguraba su objetivo, si el piloto de Ferrari concluía tercero, tal como era previsible. Al final, todo salió según lo previsto. Rosberg ganó por segunda vez consecutiva –quinta victoria del año- y dejó a su compañero de equipo, Lewis Hamilton, anclado en la segunda posición, seguido por Vettel a más de 15 segundos de distancia. Todo muy tranquilo, todo premeditado. Objetivos cumplidos. Hamilton ya era campeón por tercera vez. Mercedes ya se había asegurado el título de constructores y logró su 11º doblete del año. Y Rosberg se convirtió matemáticamente en subcampeón.
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