dimanche 18 octobre 2015

“Dejé el tenis para no odiarlo”

Más allá de elevar un grande, hace 25 años en Nueva York, Gabriela Sabatini (Buenos Aires, 45 años) dejó huella en la historia del tenis. Pese a jugar afectada por la talasemia, alcanzó el tercer peldaño del ránking y fue uno de los iconos de una era dorada del circuito femenino, en la que se batió con ilustres como Steffi Graf, Martina Navratilova o Mónica Seles. Jugadora de un talento rebosante, jugó a los 15 años unas semifinales de Roland Garros, y del mismo modo se despidió de su deporte de una forma precoz, en 1996, cuando tenía solo 26 años. Distinguida, dentro y fuera de la pista, fabricaron su propia muñeca en EE UU y bautizaron una rosa con su nombre. Ahora, como empresaria del perfume y la belleza, atiende cortésmente la llamada desde Buenos Aires.

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