A estas alturas, la superioridad de Novak Djokovic es tal, que todo encuentro y toda final en la que participe el serbio se traduce en un ejercicio muy previsible. Es decir, salvo sorpresa mayúscula, el número uno suele contabilizar sus apariciones por victorias esta temporada. Ante el francés Jo-Wilfred Tsonga, en Shanghái, más de lo mismo; esto es, mucho, muchísimo. Otra exhibición de poder. El número uno, ganador sin escrúpulos, despachó al pegador de Le Mans sin mayor complicación, con la misma frialdad que acostumbra: 6-2 y 6-4, en una hora y 18 minutos de pulso.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1MwX2bu
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire