Con el Baskonia hundido en una depresión profunda, el Real Madrid no tuvo problemas para resolver por la vía rápida en el Buesa Arena. Lo peor para los vitorianos es que no pueden poner como excusa una actuación estelar de algún jugador madridista; una canasta en el último segundo, como la de Gabriel Deck en la Liga, o la desfavorable actuación del Lamonica de turno, porque no hay tal. Al equipo de Perasovic le perturba en los momentos por los que atraviesa, el vuelo de una mosca. Cualquier circunstancia desfavorable le descentra.
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