En busca de nuevos reclamos, el tenis parece haber dado definitivamente con una alternativa. Es Daniil Medvedev, el joven ruso que exigió a Rafael Nadal hasta límites insospechados durante la última final del US Open y que sigue y sigue reafirmándose para hacerse un hueco en las alturas y lanzar un serio aviso: lo suyo no es un amago, va a por todas. Eleva ahora el título de Shanghái (6-4 y 6-1 a Alexander Zverev), el cuarto que consigue esta temporada, y continúa estirando la fabulosa secuencia de victorias que paulatinamente le guía hacia el lugar de los privilegiados y subraya la calidad de un tenista con un porvenir más que brillante.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/33smvmg
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire