Marc Márquez suma y sigue. Ya son ocho mundiales los que tiene el piloto de Honda, el último conquistado este domingo en el Gran Premio de Tailandia, en el circuito de Buriram, en una carrera que culminó con victoria tras derrotar, en un hermoso duelo, a Fabio Quartararo. Durante la celebración organizada por su club de fans, el campeón escenificó su nuevo logro embocando una bola de billar. Punto, juego, partido y campeonato para Márquez. Cerca de la tribuna donde estaba sentada la marea roja que alentó al campeón de Cervera lució una gran pancarta que presidió la recta de meta del circuito de Buriram. "Larga vida al rey", rezaba el panel, coloreado con una imponente imagen del más noble representante de la monarquía tailandesa, una estirpe que por apellido luce un trabalenguas: Vajiralongkorn. El mensaje del letrero es claro, pero en la pista, sobre el asfalto, el rey se llama Marc y se apellida Márquez.
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