Un duende de apenas 1,80m acabó con un monstruo de 2,05m de altura media. Con pasión, carácter y la sobresaliente actuación de Facundo Campazzo, Argentina eliminó del Mundial a la todopoderosa Serbia. En una actuación para la enciclopedia albiceleste, el base del Madrid se disfrazó de superhéroe y se convirtió en la kriptonita de los subcampeones mundiales, olímpicos y europeos. Con 18 puntos, seis rebotes, 12 asistencias y 27 de valoración en 29 minutos en pista, el Facu gobernó la hazaña argentina con el respaldo y la supervisión del incombustible Scola (20 puntos). Descabalgó la Serbia de Jokic, Bogdanovic y Djordjevic. “Si nos creemos lo que dicen de nosotros llegará alguien y nos barrerá”, dijo el técnico serbio cuando su equipo parecía un coloso. En Dongguan, el gigante fue Campazzo.
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