Ya era historia pura. Pero desde este domingo su leyenda es infinita. Tiger Woods ha ganado el Masters de Augusta, su 15º grande, su quinta chaqueta verde, en lo que es seguramente el regreso más increíble jamás visto en el deporte mundial. Su victoria llega 11 años después de su último major, el US Open de 2008, y después de superar un calvario de lesiones (ocho operaciones, cuatro de espalda y cuatro de rodilla) que le hicieron pensar que nunca volvería a jugar al golf. Solo un enorme afán de superación ha resucitado a los 43 años al Tigre, no solo para volver a la élite, sino para conquistar un grande, a solo tres ahora del récord de 18 de Jack Nicklaus.
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