Inglaterra pone cuesta abajo su recorrido en el Seis Naciones tras una de las mejores versiones de la etapa de Eddie Jones como seleccionador, una puesta en escena digna de un Mundial. Victoria con punto bonus de cuatro ensayos en Dublín, la urbe que tres meses atrás vio caer a los All Blacks sin anotar una sola marca. El guión exigía a los ingleses ganar la batalla aérea y terrestre ante el mejor ataque estático. Y vaya si lo hicieron. Con un Owen Farrell estelar y una defensa extraordinaria capitaneada por el regreso del imprescindible Billy Vunipola.
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