El relato de Lucas Nogueira demuestra que, en el deporte de élite, las fronteras entre el cielo, el limbo y el purgatorio son líneas muy finas. El pívot brasileño, de 26 años y 2,13m, lucha estos días en el Fuenlabrada por dejar atrás su particular infierno para recuperar la prometedora senda que perdió por una vida disoluta. Sus ocho puntos no inmutaron al Real Madrid (80-95) pero fueron otro paso en su rearme.
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