No fue sorpresa la eliminación de Alemania, menos todavía la de Argentina. Aún así, a pesar de la realidad, a los argentinos nos quedaba esa pica de esperanza, esa confianza en los jugadores, porque ya sabemos que el fútbol a veces es una trampa... Pero no era una esperanza racional. Se han cometido demasiados errores y si vamos en orden, de arriba abajo, el equipo es el último eslabón de una serie de malformaciones que nacen en los dirigentes y acaban en los futbolistas.
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