dimanche 15 juillet 2018

La estrella y el cometa

Darle el balón a Kylian Mbappé es como tirar un carrito de bebé por las escaleras. No hay forma de despegar la mirada de él ni se puede pensar en otra cosa que no sea una carretera al final del camino. No corre, descarrila. Le da la vuelta a los partidos de tal manera que cuando se acaba la jugada nadie sabe para qué país está jugando. Siguen dos minutos de reorganización mientras él descansa con la lengua fuera, se acerca al río y bebe. ¿Qué clase de milagro es ese tío? Pega zancadas como si en lugar de un campo de fútbol estuviese en una sabana. En la segunda parte descerrajó él solo a Croacia con los dos instrumentos más sencillos del fútbol: una carrera y un tiro. La carrera —por la derecha, la banda desde la que chantajeó a la defensa croata— acabó con gol de Pogba y el disparo, un remate desde fuera del área, terminó con la inocencia de un depredador de finales, Luka Modric.

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