dimanche 22 avril 2018

El calor derrota el deseo de récords mundiales en el maratón de Londres

Terminado el God save a mí misma, La reina Isabel II apretó con decisión una seta roja en el patio del castillo de Windsor, y en unos jardines lejanos, junto al Támesis, cerca de Greenwich, sonó una sirena fabril que disparó a los hombres en busca de un récord mundial que el calor inhabitual (unos 20 grados y sol en la siempre gris Londres) hizo imposible. Detrás de ellos, una masa feliz de 55.000 atletas aficionados.

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