Los lunes tras jornada liguera siempre sirvieron para quejarse de los agravios arbitrales sufridos. Los debates giraban en torno a si tal penalti fue o no, si el delantero en fuera de juego posicional participaba en la acción, si el colegiado se pasó de riguroso por ese codo que volaba en un salto… Cada cual daba sus motivos y se cargaba de razón como consideraba. En España, a partir de ahora, habrá que acostumbrarse a una coletilla que acompañará las quejas: “Si tuviésemos el VAR…”.
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