Garbiñe Muguruza siempre ha sido especial. Cuenta su padre José Antonio que el primer día que la llevó al colegio, lejos de enrabietarse y lloriquear, como lo hacen la mayoría de los niños, ella le despidió con la siguiente frase: “¡Pero vete ya, papá!”. Relata también que cuando su hija salía a la calle para jugar a las canicas, “se iba con una y volvía con un saco lleno”, y que en la escuela “era la líder y controlaba a todos los chicos de la clase”. Garbiñe, 23 años ahora, siempre fue una chica precoz. Con cinco meses ya caminaba y cuando era una adolescente ya les daba sopas con honda a sus hermanos, Asier e Igor, jugando al tenis. “Crecer con ellos la hizo más fuerte”, precisa el progenitor.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2tKCNXi
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire