mardi 11 juillet 2017

Garbiñe Muguruza, ante el espejo

Garbiñe Muguruza siempre ha sido especial. Cuenta su padre José Antonio que el primer día que la llevó al colegio, lejos de enrabietarse y lloriquear, como lo hacen la mayoría de los niños, ella le despidió con la siguiente frase: “¡Pero vete ya, papá!”. Relata también que cuando su hija salía a la calle para jugar a las canicas, “se iba con una y volvía con un saco lleno”, y que en la escuela “era la líder y controlaba a todos los chicos de la clase”. Garbiñe, 23 años ahora, siempre fue una chica precoz. Con cinco meses ya caminaba y cuando era una adolescente ya les daba sopas con honda a sus hermanos, Asier e Igor, jugando al tenis. “Crecer con ellos la hizo más fuerte”, precisa el progenitor.

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