El interior de los vagones de los trenes de cercanías que circulaban hacia la estación de Pirámides transitaban teñidos de rojiblanco. La hinchada, en un silencio solemne acudía, a la despedida liguera del Vicente Calderón ataviada con los colores rojiblancos. Los más veteranos homenajeaban en sus camisetas a Gárate, a Luis Aragonés o al Atlético Aviación. Entre la muchachada predominaban los tributos a Fernando Torres y a Griezmann. Las terrazas de la calle Toledo también delataban la solemnidad de la cita. Familias y grupos de amigos agrupados en torno a mesas repletas. Las que estaban vacías, lucían con el cartel de reservadas. “Se nota que hoy era un día especial. Hacía tiempo que no teníamos todo reservado dentro y en la terraza”, explicaba el regente de uno de los restaurantes más clásicos de los aledaños del estadio.
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