Esta Liga que acaba de ganar la empezó a devorar el Madrid por el final. Mucho antes de jugar en La Rosaleda, antes incluso de llegar a mayo, el Real ya había repartido por muchos campos la salvaje colección de dentelladas de último instante que suele reservar para cuando se asoma al precipicio final. El equipo de Zidane vivió en el filo cuando el cuchillo ni había comenzado a afilarse, mientras que en estas semanas en las que se agotan las hojas del calendario, se ha comportado como si regresara silbando de una tarde de playa. Ha sido una Liga cabeza abajo que cabe de forma muy precisa entre dos goles al Celta de Toni Kroos.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2qMcdvm
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire