Lo que comenzó como un festival de los errores concluyó en una apoteosis de aciertos. El problema para el Gran Canaria es que se quedó atrapado en las sobras del inicio mientras veía como Larkin y Hanga iluminaban el pabellón del Baskonia en el ultimo cuarto y daban la victoria (71-59) al equipo vitoriano en el primer envite de los cuartos de final por el titulo de Liga. El partido, oscuro como un otoño en Noruega tuvo dos soles de medianoche: el primero lo incendió Adam Hanga cuando atrapó un rebote defensivo, corrió toda la cancha buscando pasillos entre los contrarios y acabó con un mate espectacular. El segundo le correspondió a Shane Larkin cuando elevó de forma increíble sus mas de 180 centímetros para cazar un alley oop enviado por Laprovittola. Esas dos acciones abarataron muchísimo el precio de la entrada. Casi lo justificaron.
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