Hace dos años que Nicky Hayden dejó el Mundial de Motociclismo, pero todos le sienten bien cerca. En esta suerte de circo ambulante siguen sus excompañeros, los mecánicos y personal de equipos que le conocieron desde que llegara a Honda en 2003, periodistas y personal de organización. No hay nadie que no piense en él desde el pasado miércoles, cuando el paddock de Le Mans comenzó a llenarse para preparar la celebración del gran premio de Francia con la noticia del accidente que enviaba al deportista directo a la unidad de cuidados intensivos del hospital Bufalini, en Cesena.
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