mercredi 24 mai 2017

El alma de un país

¿Puede el deporte construir países? Por atrevida que resulte la conclusión, sería imposible entender el alma de Nueva Zelanda sin su devoción más absoluta a una disciplina que ha dominado con mano firme desde principios del siglo XX. Con apenas cuatro millones de habitantes, los All Blacks han sometido a países con más recursos humanos y económicos porque su apuesta, en términos sociales y deportivos, se ha tornado infinita. El palmarés y un prestigio que lo trasciende se han erigido en marcas globales en la era del profesionalismo y el Premio Príncipe de Asturias prueba la capacidad, solo en poder de Nueva Zelanda, de traspasar los mercados tradicionales del rugby.

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