Rafa Nadal acababa de perder la final del Open de Australia contra Roger Federer, pero sus ojos brillaban entusiastas. "Jugando así pueden ocurrir cosas bonitas", avisó Nadal en aquella rueda de prensa. "Pueden ocurrir en canchas duras como esta [la de Melbourne], pero especialmente pueden ocurrir sobre arcilla”, dijo ilusionado. Casi tres meses después, el tenista español podrá experimentar esas cosas bonitas en la tierra de Montecarlo, donde defenderá el primer Masters 1000 de la temporada sobre esa superficie, que abre la gira europea sobre el suelo anaranjado, con un clásico objetivo: Roland Garros. Nadal se estrena este martes, en el torneo que ya levantó nueve veces, ante el británico Kyle Edmund, que venció a su compatriota Daniel Evans por 7-5 y 6-1.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/2pKt7bL
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire