Ni con Pep Guardiola, ni con Tito Vilanova ni con el Tata Martino. Desde 2007, con dianas de Iniesta y Eto’o, que el Barça no había sido capaz de vencer en Anoeta. Nueve partidos después —resumidos en tres derrotas y cinco empates—, Luis Enriquedoblegó la resistencia de la Real Sociedad y su buen hacer en la presión alta y con la posesión de la pelota. Lo logró el Barça, entre otras cosas, gracias a un ejercicio defensivo formidable, con ayudas y coberturas, con el acoso sobre la raíz rival y el repliegue rápido donde Neymar, tan profundo en ataque como sacrificado en defensa, resultó capital. Aunque desde la Real no se entendió así. “Nos han robado, como también lo hicieron lo mismo. Si Messi llevara otra camiseta, estaría expulsado”, protestó Illarramendi.
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