Julen Lopetegui salió por los túneles de Wembley con el pelo revuelto y los puños apretados. Después de empatar con Inglaterra (2-2) en el último minuto, el seleccionador se sentía recompensado. En los tres meses de trabajo que suma en su cargo ha verificado hechos incontestables. España no ataca con la fluidez de sus mejores días. Al equipo le cuesta ser profundo y solo en dos de los seis partidos disputados ha podido meter su primer gol en una jugada elaborada. Durante largos tramos se hizo evidente que rivales atribulados como Italia e Inglaterra lo dominaron. Pero no perdió. Este punto satisface especialmente a Lopetegui: su selección cosechó cuatro victorias y dos empates, y, por el camino, mejoró todas sus estadísticas respecto a la última Eurocopa. A falta de cuatro meses para la próxima convocatoria, la situación le permite ser optimista. España es líder del grupo de clasificación del Mundial empatada a puntos con Italia y el técnico se muestra seguro de que su esfuerzo por afinar detalles tácticos rinde beneficios.
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