Tiene 30 años y en Río se ha convertido en la gimnasta más veterana en una final de unos Juegos en rítmica. La aventura olímpica de Carolina Rodríguez comenzó en Atenas 2004, donde compitió en conjunto, y desde entonces su carrera ha sido un camino laberíntico en el que ha pasado de todo. Pasó a competir en individual, fue apartada del equipo español, se retiró, le hicieron hasta un homenaje, volvió, se clasificó para Londres, donde fue 14ª y en Río ha alcanzado su mejor resultado en individual en su madurez física: octavo puesto y diploma olímpico, el broche perfecto con el que ha cerrado su última hazaña.
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