Pronto la temporada nacional se volverá un descampado en el que sólo queden las clasificaciones y las repeticiones en Youtube; duró mucho, pero no demasiado para nuestro gusto. En nada, la felicidad desbocada que uno siente al ganar la Liga o la Copa –y en breve la Champions– se diluirá hasta convertirse en algo pequeñito, parecido a un lugar del que te alejas en coche, y en el que te lo has pasado bien; pero que después de algunos kilómetros, si miras por el retrovisor, se borra. Cuando uno deja atrás una temporada, después de ganar uno, o incluso varios torneos, esa satisfacción rebosante no tarda en ser poco más que un punto minúsculo dentro de su cabeza, aunque de vez en cuando parpadee.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1Wb4nY6
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire