Ninguno de sus cuatro predecesores en el banquillo (Pellegrini, Mourinho, Ancelotti y Benítez) había conseguido ganar en su primer clásico. Lo consiguió Zinedine Zidane con una remontada y poniendo fin a una racha de 39 victorias del Barcelona. Los de Luis Enrique, además, no perdían en casa desde febrero de 2015. El técnico del Madrid, que en las vísperas de los partidos suele ser tan risueño que parece tener el trabajo más sencillo del mundo, acabó desfondado el sábado por la noche. En la sala de prensa del Camp Nou le costó armar un discurso. Eran todo un “contento” y “orgulloso”.
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