mercredi 17 février 2016

Marcelo, el mejor socio del equipo

La porchetta suscitó más entusiasmo popular que el partido. Servido en bocadillos en los chiringuitos que se instalan sobre la calzada de mármol del Foro Itálico, al pie de los pinos centenarios, el cerdo adobado más famoso de la Italia central alimentó a la hinchada romanista cuando se encaminó hacia el Estadio Olímpico tratando de no pensar en lo peor. Las radios informaban de que no jugaría ni De Rossi, ni Keita, ni Maicon, ni Totti... Ninguno de los excelentes veteranos, reservados por Spalletti en una noche que el técnico juzgó solo apta para quienes “pueden correr”. Correr detrás del balón que se suponía movería el Madrid a toda velocidad. Correr para cerrar los espacios que se suponía que se abrirían por todas partes. Correr para salvar el honor.

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