Siempre ponderado y reflexivo, nada amante de la grandilocuencia, Eduardo Berizzo fue taxativo al resumir el partido. “La diferencia estuvo en el portero”. Keylor Navas amargó al Celta. Hubo un momento en el epílogo de la primera parte en el que los jugadores celestes se miraron unos a otros como estupefactos. Fue tras un memorable desvío sobre la línea de gol a remate de cabeza de Pablo Hernández. Era la sexta parada inverosímil en media hora, seis alardes de reflejos.
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