El que derribó a Sergio Ramos en un contragolpe del Real Madrid en el minuto 57 fue Pablo Hernández, pero el que acabó en los vestuarios antes de tiempo fue Cabral. Por protestar. El central del Celta, que había sido amonestado en la primera parte, terminó en la ducha por doble amarilla. Según refleja el acta de Clos Gómez, Cabral vio la segunda amarilla por llegar hasta el colegiado "gritando y gesticulando con los brazos en alto, desaprobando una de mis decisiones". En esa jugada también fueron amonestados Hernández, autor de la falta, e Iago Aspas por protestar.
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