A Ben Lederman le regalaron un conejo a los 10 años y le llamó Messi. El niño, nacido en Los Ángeles en 2000, tenía un sueño: ser futbolista. Así se lo contó a un periodista cuando trascendió que dejaba su país para entrar a formar parte de La Masia. La FIFA utilizó la entrevista publicada en la prensa norteamericana para usarlo en la denuncia al Barça por tráfico de menores y el joven fue incluido en la relación de promesas que no cumplen las normas para jugar, entrenarse y vivir en la escuela formativa del Barcelona. A diferencia del club, la familia no acata la sanción.
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