España se lamió sus heridas con una contundente victoria sobre Turquía (xx-xx). Los de Scariolo salieron muy enchufados desde el principio para olvidar la derrota de ayer ante Serbia. Hubo juego y acierto. El movimiento de balón fue fluido y los triples entraron, todo lo contrario que el partido anterior. Y si encima se ve al mejor Pau Gasol, mejor que mejor. 21 puntos y 7 rebotes aportó el pívot de los Bulls, que martilleó desde dentro y desde fuera. Pero, ante todo, el rendimiento colectivo fue excelente, con cinco jugadores con 10 o más puntos.
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