Tras ocho jornadas en puesto de descenso, el Celta deja la zona roja de la clasificación. Sin gloria, eso sí. Con un empate y su peor bagaje en una primera vuelta en los últimos 35 años, tras un partido incómodo, de esos a los que es difícil hincarle el diente, plagado de interrupciones, desordenado, que creyeron ganado los locales con un gol a quince minutos del final, pero que igualó Osasuna, indomable. Los navarros llegaron a Balaídos tras sufrir dos derrotas, pero se manejaron con una convicción admirable, la que les tiene nueve puntos sobre el descenso que ahora marca el Mallorca.
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