Oda al fútbol como juego de entretenimiento. El pasado fin de semana se produjo una de las primeras grandes sorpresas en la Premier League. El Wolves venció al City por 0-2. Y el cómo lo hizo es a lo que tendrá que enfrentarse el equipo de Guardiola en la mayoría de partidos. Un repliegue bajo-medio en un 5-3-2, un bloque compacto en campo propio que redujo espacios y dificultó muchísimo la circulación efectiva del City, provocando imprecisiones en pases y robos de balón que se traducían en contraataques peligrosísimos. En el fútbol actual a nivel general los equipos son organizados pero las diferencias y la eficacia están en los detalles. Son las acciones individuales o grupales las que permiten tener éxito. Y es ahí, en esos aspectos más concretos, donde el entrenador puede tener más impacto. ¿Encontrará Guardiola la solución? Bueno, la solución total no la hay y la parcial ya la tiene: dominar el juego, controlar el partido, buscar el gol, crear ocasiones... pero un error, o ni eso, una acción normal del juego, y el rival te penaliza y acabas perdiendo. Porque esto es fútbol, un juego de decisiones y errores que nunca nunca será controlado al 100%.
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