jeudi 10 octobre 2019

Los derechos humanos no están en venta

Oda al fútbol como juego de entretenimiento. El pasado fin de semana se produjo una de las primeras grandes sorpresas en la Premier League. El Wolves venció al City por 0-2. Y el cómo lo hizo es a lo que tendrá que enfrentarse el equipo de Guardiola en la mayoría de partidos. Un repliegue bajo-medio en un 5-3-2, un bloque compacto en campo propio que redujo espacios y dificultó muchísimo la circulación efectiva del City, provocando imprecisiones en pases y robos de balón que se traducían en contraataques peligrosísimos. En el fútbol actual a nivel general los equipos son organizados pero las diferencias y la eficacia están en los detalles. Son las acciones individuales o grupales las que permiten tener éxito. Y es ahí, en esos aspectos más concretos, donde el entrenador puede tener más impacto. ¿Encontrará Guardiola la solución? Bueno, la solución total no la hay y la parcial ya la tiene: dominar el juego, controlar el partido, buscar el gol, crear ocasiones... pero un error, o ni eso, una acción normal del juego, y el rival te penaliza y acabas perdiendo. Porque esto es fútbol, un juego de decisiones y errores que nunca nunca será controlado al 100%.

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