El Arcángel se embarulló con más de 12.000 aficionados para ver a España sub-21. Enganchada por la deslumbrante exhibición de clase e ingenio del equipo que conquistó el Europeo en Italia el verano pasado, la hinchada acudió al estadio de Córdoba en un intento de reproducir los placeres estivales. Lo que descubrió el público fue tan irrefutable como el paso del tiempo: ha llegado el otoño. De aquella brillante sub-21 ya no queda más que un intento fallido de continuidad. El amistoso que midió a los dos finalistas de Udine reveló más incógnitas que certezas. Luis de la Fuente tiene trabajo por delante.
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