dimanche 6 octobre 2019

El primer gol de Iago Aspas en el campeonato castiga a un Athletic chato

Miraba para la clasificación y se veía en descenso el Celta, apurado porque no llevaba hora y cuarto ante la puerta y no encontraba la llave, gustoso en el manejo de la pelota, más que aseado, solvente para superar la presión del rival, pero también carente de profundidad. Sin pegada, el Celta sufre. Llegó a su partido contra el Athletic no sólo en la zona roja de la tabla sino en el farolillo rojo en el escalafón de remates de las cinco grandes ligas europeas. Pecado para un equipo que suele tener más tiempo que sus rivales el balón en los pies. Pero marcó Iago Aspas, se estrenó en la Liga, mostró orgulloso a la grada la cruz de Santiago que lleva en el pecho antes de que se le encogiese porque el linier había levantado el banderín. Lo arregló el videoarbitraje. Así que el Celta festejó el gol del triunfo dos veces. No merecía menos ni la ocasión ni la necesidad.

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